Desde París a nuestros amigos dispersados por el mundo

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Podríamos hacerlo así: mejor que conmemorar 1968, intentar organizar un bello mes de mayo 2018.

De aquí, de este país donde respiramos mal un aire cada día más enrarecido, donde nos sentimos cada día más extranjeros, sólo podía venirnos esta usura que nos comía, a fuerza de vacío, a fuerza de impostura. Faltos de algo mejor, nos ofrecíamos palabras, la aventura era literaria, el compromiso era platónico. En la revolución de mañana, en la revolución posible, ¿cuántos de nosotros creíamos todavía?

  • Pierre Peuchmaurd, Más vivos que nunca (1968)

La brasa se incuba bajo la ceniza de la anestesia macroniana. El gobierno lo sabe. Es por eso que vela por ahorrarse toda prueba crítica. Es por eso que sólo ataca a los débiles, o a aquellos que se declaran vencidos desde el principio. Es la estrategia de la no-batalla : una guerra cuya victoria consiste en esquivar toda prueba de fuerza decisiva.

No hay adhesión a las maniobras gubernamentales, más allá de las esferas gubernamentales mismas, sobre todo mediáticas. Lo que hay es una inmensa indiferencia, un desafecto, una fatiga y una desmoralización, desmoralización en la cual los propietarios del espacio público trabajan asiduamente, día tras día.

Pero desde que acabó en agua de borrajas el movimiento contra la reforma laboral, hay también todo un conjunto de energías difusas, todo un conjunto de deserciones imperceptibles que trazan discretamente su camino. Hay todo un elemento inflamable en suspensión, que sólo espera una ocasión para reensamblarse, una ocasión que no sea la repetición mecánica de la táctica superada del “cortège de tête” * . A esto se añade, pese a la sabia comunicación gubernamental, tan derrochadora en regates, en efectos sorpresa, en juegos a cinco bandas y otros equívocos, los primeros efectos de la política realmente puesta en práctica. Estos efectos reales suscitan descontentos que ya no se dejan aturdir por tantos artificios. Si no todo el mundo está al límite de sus fuerzas, el burn out general no está muy lejos. Entonces, ¿por qué no ponerlo todo fuera de servicio, antes de acabar uno mismo fuera de servicio? Antes de esperar a que el poder nos dé la ocasión, que no nos dará jamás, de parar este tren de infelicidad en el cual nos lleva, ¿por qué no precipitar nosotros mismos esta ocasión? ¿Por qué no decidirla? Y ya que en el fondo todas las razones de hacer la revolución están ahí, ¿por qué no ponerse fechas y concentrar las fuerzas?

Parece que el próximo mayo hay quien quiere conmemorar mayo del 68. A nosotros, francamente, nos la suda mayo del 68. Lo hemos hecho mejor. Nuestras pintadas de la primavera de 2016 relegan a aquellas de 1968 a la categoría de “necesita mejorar”, tanto en cantidad como en calidad. Honestamente, entre “Hay belleza en el sabotaje” y “Disfrutar sin tiempos muertos, vivir sin trabas”, no hay punto de comparación. Hay toda la distancia que hay entre lo burbujeante y lo laborioso. Y nuestras revueltas, no hay nada que decir : mejor organizadas, mejor equipadas, sin necesidad de servicios de orden troskystas o maoistas, sin necesidad de Asambleas Generales interminables, sin necesidad de cabecillas. Todo fluido, múltiple, con inteligencia respecto a la situación. Sólo que a nosotros, como todavía estamos aquí, nadie nos puede conmemorar. Bien, de acuerdo, no bloqueamos el país. Las ocupaciones no fueron eso. Los sindicatos la cagaron completamente en cuanto a la huelga. No éramos millones como en 1968. Y además, tenemos un gran problema de perspectiva : antes bastaba con retomar el control del mundo, más o menos como estaba, ahora un lado del mundo está totalmente jodido y en el otro, lo que funciona, es tan horrible que normalmente no hay nada que hacer, aparte de reventarlo. En resumen, antes bastaba con reapropiarse de lo que ya estaba ahí, ahora además hay que destrozar y reparar. Sin contar que nosotros mismos no estamos necesariamente en muy buen estado. Entonces, hay trabajo, y esto va a necesitar mucha imaginación, mucha sensibilidad y bastante disposición a la metamorfosis.

Nosotros, lo que retenemos de mayo del 68, son cuatro cosas . 1 – Había ya “vándalos” en la época, pero cuando somos suficientes vándalos ya no somos vándalos, somos un evento ; 2 – no llegaremos a nada si no conseguimos bloquear el país ; 3 – a nivel de devastación de la Tierra, de pérdida del sentido de todo, de zombificación de la gente, de aberración del orden social, de triunfo de la tecnocracia y de extensión de la infelicidad, el capitalismo se ha esforzado en cumplir metódicamente todo lo que se decía de él en mayo del 68 ; 4 – ya que en el 68, organizando la abundancia el poder recolectaba la revuelta, se dijo que organizando la penuria quizás encontraría la calma. No estamos seguros de que haya encontrado la calma, sin embargo la penuria, la conocemos, no tenemos ninguna duda de que nos hundimos en ella tranquilamente.

Entonces, a nosotros, nos la suda mayo del 68. Que Cohn-Bendit sea colega de Macron y Debord esté en la Biblioteca Nacional, no nos da ni frío ni calor. Y sobre todo, no es una razón para no darnos una cita el próximo mayo, vista la situación. No vamos a dejar a Macron desarrollar sus planes tranquilamente durante diez años. No vamos a dejar que nos pisen mientras nos recitan a Molière. Nosotros, queremos despedazar el desastre.

Podríamos entonces hacer esto : en lugar de conmemorar 1968, intentar organizar un bello mes de mayo de 2018.

Hacer crecer lentamente la presión entorno a la manifestación de los ferroviarios & cía del 22 de marzo (¿cuál podría ser una estrategia que vuelva obsoleta la forma en la que la prefectura de policía ha vuelto obsoleto el “cortège de tête”? ¿Por qué no llamar esa noche a una gran discusión abierta a todos sobre lo que podríamos hacer en mayo?).

Tejer enlaces con aquellos que querrían hacer algo pero que ven también que las “poderosas centrales sindicales” ya no son una “herramienta de lucha adecuada”, por decirlo educadamente.

Entre el 22 de marzo y el 31, encajar movidas para hacer entender al gobierno que expulsión = hostión, sea por la ZAD, los inmigrantes o los sitios ocupados.

En abril, mantenerse presentes, estar alerta, pero sobre todo preparar un primero de mayo bien revolucionario en París – los dos últimos no estuvieron mal, pese a la ferocidad creciente de las tácticas policiales. Además, seguro, debido a la fecha, habrá un buen puñado de griegos, italianos, americanos, ingleses, belgas, alemanes, españoles, que se flipan un poco con mayo del 68 o con lo que pasó en Francia en estos últimos años. Evidentemente, habrá que pensar en invitarlos explícitamente a venir para esta ocasión, e invitarlos a quedarse también, y por tanto acogerlos y hacerles sentir bienvenidos.

Así que todo está por construir – ocupaciones, bloqueos, huelgas, start-ups que borrar del mapa, noches discutiendo, manifestaciones salvajes como ya no nos atrevemos a hacer, manifestaciones declaradas, pifostización del centro yuppificado de París, no nos van a faltar objetivos ni ocasiones en mayo de 2018. Pero para esto, hay que empezar desde ahora a captar componentes posibles de todos los horizontes.

Resumiendo : empujarnos en nuestra ventaja (¿¡¿¿Qué, celebráis el 68, y la revuelta será ilegítima, la ocupación será ilegal, el desvanecimiento del poder será inimaginable, la revolución será imposible y la felicidad será proscrita??!?)

Empujarnos en nuestra ventaja hasta el punto de ruptura.

¡Nos vemos pronto para discutir en privado!

Nada ha acabado, todo comienza.

*Cortège de tête : Cortejo en cabeza de manifestación compuesto por manifestantes diversos que no representan a ninguna organización en concreto, que durante el movimiento contra la reforma laboral de 2016 sustituyó al tradicional cortejo sindical en cabeza.