Derribar a Macron – Primera parte: la táctica

This post is also available in: Français (Francés)

La simultaneidad de las huelgas en los servicios públicos y en Carrefour y las amenazas de huelga en muchos otros sectores muestran el potencial más temible para el gobierno, y que se describe ya : que la huelga se vuelva política, es decir, que actualice la evidencia que mina desde su elección al poder macronista : que está levitando, que no tiene ningún asiento popular, que ha sido mal elegido, que es un por-defecto, susceptible en todo momento de ser reenviado a su carácter de nada política”

Es tiempo de acabar; porque el enemigo no tardará quizás en aparecer. Que aquellos que entonces aprueban lo que acabo de decir, lo ratifiquen lo más pronto posible, para que lo ejecutemos. Si alguien tiene una opinión mejor que dar, que no dude, sea cual sea, en hacérnosla saber : estamos todos interesados en la salvación común”.

Jenofonte, Anábasis

El dominio de la táctica resulta del reencuentro casual, sobre el teatro de operaciones, de fuerzas adversas cuyos movimientos posibles están limitados por datos conocibles, si no ya conocidos.

¿QUÉ SABEMOS DEL PARTIDO CONTRARIO?

  • Aprovechando la debilidad y la desunión sindicales, el partido contrario ha decidido elevar la batalla del raíl al rango de madre de todas las batallas. Para ello, el gobierno ha empujado a Jean-Cyril Spinetta a incluir en su informe final las propuestas que ni siquiera él se habría atrevido a formular en su primera versión, como pura provocación. Edouard Philippe finge que reinterpreta el drama de 1995 como si se tratase de vengar a su maestro entonces derrotado, Alain Juppé. “Consiguiendo esta reforma, resume la politécnica Elisabeth Borne, demostraremos que podemos reformar el país”.

  • Jean-Cyril Spinetta preside junto con Joël Decaillon, antiguo responsable Europa de la CGT, la asociación Lasaire, fundada en 1989 por un antiguo responsable nacional de la CFDT y un antiguo presidente general de la Lyonnaise de Banque. “Lasaire se dirige a los actores preocupados en definir una estrategia a largo plazo que busque optimizar la relación entre el factor humano y la eficacia económica”. Tenemos aquí, en lenguaje tecnocrático, la vieja utopía vichysta esmaltada con la alianza entre capital y trabajo.

  • Elisabeth Borne y Guillaume Pepy se reparten alternativamente los papeles del good cop y el bad cop. Ella simula soltar lastre en las “negociaciones”, afirmando contra la evidencia “que nunca se ha tratado de pasar por la fuerza”; lo que permite preventivamente hacer quedar a los ferroviarios y sindicatos como extremistas insensatos : “nadie, dice ella, puede entender que los sindicatos inicien una huelga larga y molesta cuando el gobierno está abierto al diálogo”. Pepy (su mandato se acaba a finales de año, entonces intenta servir de fusible), advierte que los 18 avisos de huelga discontinua dados con el fin de minimizar el impacto sobre el salario de los ferroviarios serán tratados como una única huelga, lo que permite meter más cizaña de la que ya hay entre los sindicatos del raíl.

  • Desde el momento en que una huelga es seguida masivamente en la SNCF, los consorcios de conductores esquiroles puestos por la dirección para reducir a la nada el impacto de los avisos de huelga de conductores, pierden lo esencial de su impacto. Lo que está en juego en la puesta en escena de esta batalla del raíl, es de forma evidente imponer simbólicamente la precariedad salarial como norma social aceptable; y también mostrar que el gobierno no teme medirse con una profesión cuya capacidad de negociación recae no sólo en la capacidad de huelga sino también en el bloqueo. Lo que se juega el gobierno es mostrar, al filo de las semanas, que podemos hacer huelga, que no sirve de nada, porque no bloquea nada. La vuelta del coche compartido, que nació como práctica absolutamente desinteresada de apoyo a la huelga y de auto-organización espontánea durante la de 1995, volviendo como comercio rentable y por lo visto como arma anti-huelga, revela la más cruel ironía histórica : “ El coche compartido, declara Guillaume Pepy, será gratuito en Ìle-de-France y en toda Francia con nuestro servicio IDVroom. (…) Hemos lanzado junto a otros asociados un servicio de auto-stop ciudadano, solidario y voluntario (autostop-citoyen.fr)”. Así que la estrategia consiste bien, siempre, en rodear la estrategia del adversario.

  • La puesta en escena de la batalla del raíl, tenga esta en efecto lugar o no, permite ocultar la multiplicidad de las operaciones simultáneamente en curso : expulsión de los zadistas, “reforma” de la universidad, de las instituciones, del derecho al asilo, de la justicia, del paro y pronto de las pensiones. Pese a que la batalla del raíl es ganable para el gobierno, lo que no es seguro es la posibilidad de operar sobre tantos frentes la contra-revolución managerial que busca.

  • La gran fuerza del régimen macronista es haber resolidificado alrededor de sí un aparato de estado que las legislaturas precedentes habían llevado a una rara descomposición interna. Se sea un politécnico, un aspirante al gobierno, o nada de eso, cada pequeño tecnócrata francés encuentra en Macron la encarnación de lo que él habría querido ser y no es. Los grandes cuerpos de estado miran, como no se había hecho desde De Gaulle, en una sola y única dirección. Aspiran a trabajar para este maestro que se les parece tanto y les entiende tan bien. Pero esta conmovedora unanimidad es una burbuja, la burbuja gubernamental, que es cierto que incluye en su seno la dirección de los grandes grupos franceses, pero no por ello está menos separada de todo, y ebria de su omnipotencia. Es esta ebriedad lo que provocará su caída.

¿QUÉ SABEMOS DE “NUESTRO PARTIDO”?

  • La manifestación parisina del 22 de marzo, en su innegable mezcla de euforia y de determinación al enfrentamiento en la calle, ha demostrado que, si la táctica del cortège de tête debe superarse, el espíritu que la hizo nacer en 2016 está todavía ahí, y bien vivo. El black out mediático sobre la manifestación dice mucho sobre lo que este constato contiene de amenazante para el orden existente. Queda, con toda evidencia, un malentendido persistente, ligado a la heterogeneidad de los mundos sociales implicados, entre prácticas del “cortège de tête” y prácticas sindicales usuales.

  • El movimiento de ocupación en curso en las universidades (a decir verdad tan inesperado como la expulsión a golpes de bate de los estudiantes de Montpellier fue esclarecedora en cuanto a lo que es el derecho y en lo que se ha convertido la universidad) reintroduce en el presente la práctica de la ocupación pese a que la del bloqueo, la de la manifestación y la de la revuelta la habían reprimido desde hace años.

  • La simultaneidad de las huelgas en los servicios públicos y Carrefour y las amenazas de huelgas en muchos otros sectores muestran el potencial más temible para el gobierno, y que se describe ya : que la huelga se vuelva política, es decir, que actualice la evidencia que mina desde su elección al poder macronista : que está levitando, que no tiene ningún asiento popular, que ha sido mal elegido, que es un por-defecto, susceptible en todo momento de ser reenviado a su carácter de nada política. Ha hecho falta, durante todo el año pasado, utilizar la artillería mediática más pesada y constante para hacer olvidar este hecho.

  • No podemos ignorar el hecho de que el movimiento históricamente inédito que ha golpeado los Carrefours forma parte, más allá de la cuestión de la “reorganización del grupo”, de la cuestión del interés, de la participación.

  • Pese a que las maniobras de expulsión de algunos zadistas y las imágenes de enfrentamiento que éstas darán pueden lógicamente dar a los medios la ocasión de un entretenimiento oportuno frente a las huelgas en curso, y viceversa, el hecho de que estas maniobras vengan en sincronía con todo lo que se perfila “al mismo tiempo” puede fácilmente darnos fuerza. Podría decirse que vivimos la primavera del “al mismo tiempo”. La multiplicidad de los frentes abiertos simultáneamente por el gobierno podría volverse contra él en formas tan inesperadas como detonantes. Recordemos el mutismo con el que fueron golpeados ciertos periodistas, en junio de 2016, frente a un jubilado cabreado defendiendo los hechos y gestos de los jóvenes “vándalos”.

¿QUÉ DEDUCIMOS PARA LA TÁCTICA?

  • Contrariamente a lo que anuncian ya los espíritus sin imaginación, lo que se juega aquí y ahora no es la “convergencia de luchas”. Lleva invocándose décadas, si la convergencia de luchas fuese una idea sensata, ya habría ocurrido. La convergencia de luchas es una mala idea vagamente leninista por una razón : pidiendo a una lucha que se desapegue de la situación singular en la que cree para alzarse al nivel de generalidad política requerido por “la lucha de clases”, le pedimos también despegarse de todo lo que hace su fuerza, su potencia, su riqueza, su arraigo y su vitalidad ; la espectralizamos y pedimos que se una a la cohorte de los espectros políticos. La llamada a la convergencia de luchas sólo tiene interés para aquel que se ve como el punto focal de esta convergencia soñada : el jefe del partido proletario. Y aunque no faltan hoy en día candidatos a este puesto, estaría bien informarles de que ya no está por cubrir, porque ya no existe.

  • La buena cuestión no es la de la convergencia, sino la de la conexión de los núcleos de lucha. Que no es ni una cuestión de verticalidad ni de horizontalidad ; es una cuestión de transversalidad. Esto no se trata de la reabsorción de todo lo que se levanta en dirección de un único punto focal ; se trata de la multiplicación de los núcleos, y de circulación entre estos núcleos. Porque la circulación se organiza, se desea, se quiere. En todo caso, esto no se hace así como así. Llenar el hueco de agente de enlace entre estos podría ser la tarea de aquellos que se sienten en ninguna parte socialmente, de los que no son absorbidos por ningún núcleo de lucha.

  • Hay por el momento muchas cosas que circulan y que no deberían (de ahí la necesidad del bloqueo de la economía, de las instituciones, etc.) y hay muchas cosas que no circulan y deberían (las experiencias de vida y lucha, las palabras para contar estas experiencias, los medios a disposición, los trucos practicables, las tácticas eficaces, los afectos bloqueados que asolan los interiores, etc.)

DE AQUÍ, PRÁCTICAMENTE, ALGUNAS IDEAS PARA LOS TIEMPOS QUE VIENEN :

  • Acudir, se sea estudiante, parado, precario, artista, autonomista, asalariado o funcionario ; a las asambleas generales de ferroviarios en todas las estaciones donde habrá desde el miércoles por la mañana – el martes, es mejor dejarlos entre ellos, vista la pasividad que las organizaciones sindicales tendrán que arreglar “en familia” el primer día de la huelga. Las AG de ferroviarios normalmente tienen lugar en sitios raros de las estaciones, en un hangar de mantenimiento, en un andén apartado ; hay que informarse caso por caso. En la medida en la cual el partido contrario ve en la batalla del raíl la madre de todas las batallas, bajo la condición de entenderse sobre las formas de acción, tenemos todas las razones para dar a los ferroviarios no sólo nuestro apoyo, sino también para ver con ellos en qué podemos ayudar materialmente, prácticamente, políticamente. Por ejemplo, Guillaume Pepy ha sacado una circular prohibiendo a los ferroviarios repartir panfletos en las estaciones : que los estudiantes lo hiciesen en su lugar sería una bonita trampa. Cada uno imaginará también lo que una cantina móvil puede aportar de fuerza a un movimiento de huelga, y cómo esto hace considerable pasar de la huelga a la ocupación. Hay desde hace años relaciones entre ciertos sindicalistas del raíl y ciertos zadistas : un movimiento transversal podría suscitar reencuentros aún más sorprendentes.

  • De forma contraria, el límite del eslogan “bloqueemos todo” ya ha sido apuntado frecuentemente : pese a que bloquear todo lo que sirve al adversario tiene sentido, sería insensato para “nuestro partido” bloquearse a sí mismo. Pertenece a la soberanía de un movimiento de huelga decidir lo que debe circular y lo que no. Por ejemplo, en caso de intento de expulsión de la ZAD en un día de huelga, pertenecería a la fuerza del movimiento del raíl fletar en solidaridad trenes enteros gratuitos con destino a Nantes desde todo el territorio.

  • Pese a que las AG de las universidades o de los ferroviarios pueden convertirse en puntos de reencuentro y mutar en ocupaciones, es sin embargo conocido que un movimiento de ocupación sólo perdura si se extiende e intensifica las circulaciones entre sus núcleos. Nos hará falta por tanto bloquear y ocupar para que circule.

  • No sólo conviene sabotear el intento de Pepy de esquivar la huelga mediante el recurso al coche compartido, sino también todas las páginas de compartir coche merecerían, si el movimiento hacker no se portase tan mal, un buen y gordo ataque cibernético coordinado – ya que estas no han hecho más que volver miserable lo que en 1995 surgía de la esfera, si no del comunismo inmediato, al menos de lo inesperado, de la generosidad y del reencuentro.

Hasta muy pronto en la huelga,