[1968 – 2018] Desde un mayo salvaje a otro – Una llamada de convergencia a Paris el 1 de mayo

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Una revolución efervescente

Ciertos periodistas, intelectuales, artistas y políticos desean conmemorar el año 1968 y sus revueltas, presentándolas como un impulso para la realización de la democracia capitalista y el placer liberal individual. Una vez más, este evento histórico se está utilizando para impulsar ventas, para las audiencias, revistuchas literarias y papeletas; en efecto neutralizando y distanciando lo que antes era político, en una de las ofensivas mas subversivas y violentas de los años de la pos-guerra. Rescribiendo la historia para conjurar el entusiasmo y rebelión de una generación con el fin de confinar y pacificar la siguiente…

Estudiantes Parisinos en el mes de mayo comenzaron ocupando la Sorbonne, sus demandas particulares explotaron, y su rechazo de este mundo se pintó por todas las paredes de la ciudad e se encarnó en las barricadas nocturnas. Luego los trabajadores se unieron a los estudiantes, comenzando una huelga general que paralizó al país entero. Dentro de dos semanas el gobierno se doblegó y concedió a los huelguistas concesiones sociales históricas, que a su vez los estudiantes y los trabajadores rechazaron.

En Méjico D.F, cientos de miles de manifestantes se reunieron en un movimiento a favor de la asociación libre y en contra de la represión política. Ocupando colegios y universidades, eventualmente materializándose en enfrentamientos en las calles. En ese entonces, el estado Mejicano puso fin al movimiento matando a más de doscientas personas en lo que fue la masacre de Tlatelolco.

Al otro lado de la Cortina de Hierro, el nuevo gobierno de Checoslovaquia, con el apoyo de la gente, emprendió un proceso de liberalización política: libertad de expresión y de asamblea, fin a la censura, la apertura de las fronteras del oeste, y una restricción de las fuerzas de seguridad nacionales. Concluyendo con la invasión soviética que puso fin a la Primavera de Praga.

El Viet Cong emprendió la ofensiva Tet en contra de las grandes ciudades del sur de Vietnam. Después de varias semanas los asaltantes fueron empujados fuera de las ciudades, pero la ofensiva demostró al mundo el potencial del ejercito de la gente vietnamita y proclamó el comienzo de la derrota de los estadounidenses.

En Italia el movimiento estudiantil se encontraba en su segundo año. Nacido de las críticas a las funciones autoritarias y capitalistas del sistema universitario, el movimiento fue mas allá de este marco, involucrándose en la política internacional y doméstica, dejando los campus universitarios y culminando en huelgas consecutivas en las ciudades, incluso saboreando enfrentamientos victoriosos contra la policía. El año 1968 fue el comienzo de un largo periodo rojo en Italia, que en su duración de doce años vió experimentación política, conflicto, ocupaciones, huelgas, disturbios, lucha armada, estaciones piratas, expropiaciones, y malestar social. Todos los aspectos de la vida cotidiana estaban del revés.

En otras partes del mundo también. Desde Japón, a EEUU, Alemania y Senegal, movimientos sin precedentes a favor de la emancipación se desencadenaron por todo el planeta en la forma de: liberación política y sexual, luchas contra todas las formas de autoridad, movimientos feministas y disidencia política; rechazo del trabajo, del mundo económico y sus diktats; vidas en comunidad e ilegalidad; el nacimiento de la ecología radical y el rechazo del sistema académico, reapropiación del conocimiento; rebelión en contra del imperialismo, de las instituciones militares y de las guerras coloniales.

Los hombres y mujeres que participaron en estas luchas pagaron un precio altísimo con sus vidas: decenas de miles fueron heridos, asesinados, encarcelados o exiliados. Pero también conocieron victorias y descubrieron nuevos poderes, experimentaron con nuevas formas de vida y de lucha; forzando abiertas grietas para que nuevos, salvajes y desconocidos mundos surgieran… En todo el mundo, alianzas entre trabajadores y estudiantes, hombres y mujeres, emigrantes y ciudadanos nacionales forjaron la amplitud y la intensidad de estos movimientos, la alteridad como un poder común, una forma de desalojar al adversario, de reinventarse, de aprender a luchar y a ganar.

Ellos recuerdan, nosotros resumimos la lucha

A pesar de estos intentos revolucionarios, el régimen capitalista ha seguido adelante, mediante mutaciones y apropiaciones, picos de crecimiento y crisis globales, creando un mundo que hoy en día esta más enfermo que nunca.

Según cabe suponer, los ciudadanos europeos están en la cima de la libertad, sus vidas repletas de elecciones apasionantes. La opción de querer o no querer algo, entre esta mierda de mercancía o la siguiente, entre este partido político o el otro, aunque ambos llevarán a las mismas políticas, y por supuesto, la elección del tipo de cáncer con el que deseamos morir. Una abundancia de trayectorias insensatas que nos hacen olvidar su carencia de destino, eso es lo que el capitalismo tiene para ofrecer a los ‘privilegiados’ de nuestro tiempo. En cuanto al resto de los millones de migrantes escapando de la guerra, la pobreza o los desastres climáticos, que están condenados a deambular y morir en la puertas de Europa, o en el caso de que se las arreglen para entrar, a terminar siendo parte de la mano de obra explotada por los empresarios, además de carne de cañón para las técnicas represivas de las fuerzas policiales de Occidente.

En términos de igualdad, algunas mujeres blancas educadas pueden convertirse en gerentes como cualquier otro, e incluso en ejecutivas en las principales potencias mundiales. Sin embargo, el número de violaciones y feminicidios no ha decaído, y las mujeres de ‘color’ continúan ejerciendo su posición como el cemento vergonzoso de nuestra sociedad: ellas son las que limpian, cuidan, educan y permanecen invisibles.

El trabajo, ahora mas que nunca, se impone como el valor cardinal de nuestra sociedad. Los desempleados son rastreados, despreciados y erradicados. Uber, Amazon y sus ejércitos de gerentes ‘creativos’ han encabezado la reinvención del Fordismo y de una existencia en la que cada segundo se cuenta y monitoriza: el culto del presente, un presente perpétuo que no deja lugar alguno al pasado o al futuro.

A escala global, hemos perdido la cuenta del número de especies que se han extinguido o están en peligro de extinción, además del número de ecosistemas que han sido destruidos o el alcance de la polución de los océanos. A pesar de todo esto, el mundo económico continua imponiendo su dominación del planeta y la destrucción de todas las formas de vida.

Por suerte, una forma de conciencia, intentos de subversión y confrontación han emergido de este mundo tan maravilloso. La deserción de este tipo de vida está en aumento, y el capitalismo verde esposado por los políticos profesionales solo ha engañado a idiotas y cabrones. Se han creado alianzas en la forma de migrantes ocupando plazas y edificios, visibilizando su existencia y la de experiencias antes invisibles, y las mujeres están organizándose para imponer sus derechos, para que se oigan sus voces y se visibilicen sus vidas. En una escala aún mayor, reformas políticas y asesinatos policiales han llevado a erupciones políticas masivas e inesperadas. Proyectos de infraestructura han dado a luz a comunas libres y transformaciones emergentes y reales en territorios enteros, varias reuniones de líderes del mundo han terminado con miles de policías desbaratados y ciudades híper-seguras vandalizadas.

Como parte de estos intentos, los camaradas franceses han emitido una llamada a París por un desenfrenado mes de mayo. Con este texto, queremos responder a su llamada, y además retransmitir el mensaje a nuestros cómplices y amigos, presentes y futuros.

Iremos a París porque creemos que tanto el estado del mundo, como las palabras y la historia merecen que se luche por ellos. No se trata de fetichizar ni idealizar cosas del pasado, se trata de nutrir la memoria, la historia, las vidas y las luchas, así como los deseos y objetivos de los que lo atravesaron. Hace cincuenta años, miles de nuestros compatriotas se habían dispuesto a asaltar los cielos. Aunque fallaron en sus intentos de destruir el capitalismo, su tragedia no es relevante. Lo que realmente importa es el cuestionamiento de los actos e impulsos que ellos llevaron adelante y como les podemos dar eco, y más importante aún, como los podemos reiterar. Como dicen nuestros amigos Zapatistas, el futuro está en nuestro pasado.

También marchamos a París para luchar por lo que está en juego, apoyar a nuestros camaradas franceses, y darle nuestros mejores deseos a Macron. Después de haber ganado las elecciones al presentarse como una alternativa a la clase política tradicional y posicionarse como un candidato ‘apolítico’, Macron ha implementado políticas neoliberales a un ritmo frenético: destruyendo los derechos de los trabajadores, adoptando el autoritarismo, y aumentado su control sobre el estado. Su primer error será su intento de reforma frontal del bachillerato, el acceso a universidades y a las vías de tren nacionales, mientras tanto dejando abundantemente clara su intención de destruir el sector público francés. Los trabajadores de ferrocarril, conocidos en Francia como los trabajadores más asertivos, han iniciado una huelga que afectará severamente el transporte a principios de abril. Muchos estudiantes se han unido y han bloqueado sus colegios y universidades. Los funcionarios también han entendido que sus bajos salarios y la gestión agresiva de sus trabajos y funciones solo van a empeorar. Por supuesto, el gobierno está uniendo sus ataques políticos a los ataques de los medios contra los trabajadores ferroviarios y los funcionarios, mientras que las ocupaciones de las escuelas secundarias y las universidades se enfrentan a una feroz represión policial y administrativa.

Pero el día de la huelga y las manifestaciones del 22 de marzo de 2018 mostraron un espíritu de lucha y una determinación que no se había visto desde el movimento contra la reforma laboral del 2016: en el que 180 manifestaciones en toda Francia, compuestas por procesiones con cortege de tetes masivas y ofensivas, dañaron seriamente a los sistemas de transporte aéreo y de rail. Nadie puede predecir como evolucionará este movimiento durante las próximas semanas, pero habrá una cierta apuesta por crear puentes, multiplicar las reuniones y los mundos para compartir: invadiendo estaciones de tren durante las protestas, inaugurando asambleas, ocupando lugares, y encontrando objetivos en común…Tratemos de sentir y luchar juntos para que la próxima primavera vaya mas allá de la historia y, por fin, liberar un tiempo del cual nos enamoremos.

Nada ha acabado, todo acaba de comenzar.